El recién nacido: necesidades alimenticias y emocionales
Puericultora, Doula y Docente del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza (www.primerainfanciaycrianza.blogspot.com)
Durante el embarazo es difícil para las madres y más aún para los padres, tomar conciencia de lo que está sucediendo dentro del útero. Entender que hay otro ser humano con nuestra información genética perfectamente combinada nos resulta difícil de pensar y de sentir. Por eso, lo primero que proponemos es pensar en recorrer con el pensamiento el cuerpo de nuestros bebés en la panza, su corazón latir, sus uñas, los dedos, el pelo y también sus sensaciones. ¿Tendrá frío o calor? ¿Qué partes de su cuerpo o del cuerpo de su madre podrá tocar con las manos? ¿Qué olerá? ¿Qué verá? ¿Cómo escuchará? ¿Qué gustos saboreará? ¿Le gustará el movimiento? ¿Cómo será vivir en el agua, acompañado por el sonido rítmico de los latidos de mamá? Pensemos en sus sentimientos, en cómo percibe todo lo que ocurre afuera a través del tono muscular de su madre. Pensemos en cómo se relaciona con la voz y las manos de su papá.
Luego podemos imaginarnos que el bebé puede presentir un próximo viaje hacia el exterior, pero no sabe precisamente en qué consistirá ese viaje. No sabe lo que es la gravedad, ni el frío, ni el absoluto silencio, ni el aire, ni la acción de respirar. No sabe qué cosas se jugará en el acto de nacer, ni cómo se sentirá ese pasaje.Lo que estamos descubriendo es que el primer momento de la vida extrauterina no sólo es la experiencia fundante, sino que nos constituye como seres humanos y nos marca para siempre. Por esto, nos resulta importante cuidar el reencuentro de mamá-bebé-papá. Es el momento más sagrado para los tres y merecen estar juntos.
¿Qué tiene que ver todo esto con la lactancia? Es que si el mundo del bebé dentro del útero era la contención y la comunicación sostenida con el cuerpo de su madre y considerando la inmadurez con que la especie humana nace, tenemos que aceptar la importancia de seguir esta continuidad corporal que afuera se da cerca del pecho de la madre. La teta le devuelve ese confort de la casita que acaba de dejar. Con la teta hay contacto, sostén, succión, alimento, calor, vinculación, acunamiento, olor a mamá, sonido a mamá, etc. El bebé tiene derecho al cuerpo de su madre, y esa madre para poder ofrecerse al caos de un hijo, necesita del sostén del padre. Por eso es tan importante el rol del varón durante la lactancia.
No se nos cuenta la parte oscura y difícil de tener un bebé, el puerperio es una crisis existencial en la que se nos juegan múltiples vivencias personales y generacionales. Como madres nos solemos sentir agotadas, sin forma, sin tiempo, sin espacio, sin identidad, ultra demandadas, absorbidas, devoradas. Allí es donde la función del varón, para estar disponible y amoroso hacia su mujer, se hace tan importante.
Amamantar puede no ser placentero desde el comienzo. Existen miedos, incomodidades y dificultades propias de este período. Todas las mujeres pueden nutrir a sus hijos y proveerles de los mejores nutrientes mediante la leche que la especie pensó para nosotros. La leche materna es un fluido vivo porque contiene células y anticuerpos únicos de cada madre, adaptados específicamente para su hijo.
Verse amamantando por primera vez puede resultar muy extraño. Las mujeres solemos estar muy desconectadas con nuestros cuerpos, y sentir su poder quizás sea incómodo o aterrador. Pero hay una memoria celular maravillosa en la naturaleza y el bebé nace sabiendo que tiene que reptar hacia el pecho de su madre, y ahí se sentirá seguro y protegido. Cuando podemos dimensionar que la lactancia es la continuidad del embarazo y el parto podremos entregarnos con confianza a esta nueva etapa de la vida hecha leche.
Serían cuarenta semanas de gestación intrauterina y otras cuarenta de gestación extrauterina. Si un bebé pudo nacer del vientre de su madre sin sustitutos ni úteros tecnológicos o industrializados, por qué creer que nuestra leche no será suficiente, o necesita complementos. La sociedad de consumo nos ha llenado de miedos y culpas con respecto al bien o mal criar de los niños. Cuánto contacto, upa y amor puede estar de más en una persona que acaba de nacer, y en una de seis meses.
Es interminable la cantidad de productos y servicios pensados para separar a los padres de sus hijos. Nos hacen creer que es para educarlos autónomos, nosotros acatamos esas órdenes, "órdenes profesionales", incluso yendo en contra de nuestro deseo e intuición de padres de tener a nuestros hijos cerca. Por lo tanto, no sólo se priva al bebé de la experiencia reparadora de pertenecer al cuerpo de sus padres, sino que se priva a los padres del placer biológico de permanecer cerca de nueve meses acunando a sus hijos.
También es cierto que muchas mujeres no desean amamantar y merecen ser respetadas y acompañadas. Todas las madres debemos escuchar nuestra voz interior y tenemos derecho a que se respeten nuestros tiempos y a tener una red de contención. Tenemos que pensar con quiénes contamos y para qué a la hora de ser madres. Dos padres son poco, pues criar un niño resulta devastador, y a la vez podría enseñarnos a pedir ayuda sin miedo y a tender lazos con otros adultos que serán importantes para la vida de la familia.
Lo más importante, una buena prendida.
Para dar la teta es necesario respetar los ritmos que propone el bebé. Recomendaciones: dar la teta a demanda, dejar que el bebé suelte sólo el primer pecho antes de ofrecer el segundo, tratar de iniciar el amamantamiento unos minutos después del parto, no ofrecer sustitutos de la succión o de la leche materna. Ofrecer el pecho ante posibles señales de hambre como incomodidad, manos en la boca, y llanto por supuesto. La mejor forma de asegurarse un triunfo en la lactancia materna es evaluar la colocación del bebé al pecho. Para estar bien prendido, el bebé tiene que:
Agarrar gran parte de la areola
Tener la boca bien abierta y los labios evertidos
Tener el mentón y la punta de la nariz rozando el pecho materno
Tener su panza en contacto con la de su mamá o su torso siempre mirando en dirección al cuerpo de la madre
El bebé no tiene que:
Hacer chasquidos o sonidos de aire dentro de la boca
Tener sus mejillas ahuecadas
Tomar solamente el pezón (éste no debe salir deformado ni aplastado de la boca del niño)
¡Pedí ayuda!
Si tenés dudas sobre la prendida de tu bebe a la teta, la bajada de leche... si te angustia el aumento de peso, si sentís dolor, incomodidad o incertidumbre acerca de la lactancia. Si tenés dudas a acerca de cuáles son la verdades y los mitos de dar la teta. Si creés que no podés, que tu leche no es suficiente, que se te va a retirar, si pensás que tu bebé se queda con hambre. Si estás agotada, si volvés a trabajar, si temés malcriar, si querés destetar.
Si tenés dudas sobre el sueño, la alimentación, el llanto, o las necesidades de tu bebé, si te sentís sola, o incomprendida, triste o perdida. No dudes en consultar. Nos pasa a todas las mamás.
Acerca del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza:
La Fundación Buenos Aires y la Asociación Civil Argentina de Puericultura -a cargo de Laura Krochik- abren la inscripción para el “Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza”, modalidad presencial y virtual del ciclo lectivo 2011.
“Lo novedoso de nuestra formación se debe a que aporta a los alumnos una mirada interdisciplinaria muy amplia de la primera infancia. Nuestros egresados cuentan con muchísimas herramientas para aplicarlas en el trabajo con niños y sus familias o bien en sus propios hogares. Además están capacitados para detectar problemas en los bebés y niños e intervenir de forma temprana y así evitar que se desarrolle algún trastorno de más difícil solución”, comenta la Lic. Andrea Gotloib, coordinadora del programa y directora de la Fundación Buenos Aires.
Destinado a todas aquellas personas interesadas en capacitarse de manera interdisciplinaria en el área de la primera infancia. Con la intención de acompañar y asistir a las madres, futuras madres y familias.
Las fechas del comienzo de clases son:
· Modalidad Presencial Turno Tarde: 4 de agosto
· Modalidad Presencial Turno Noche: 2 de agosto
· Modalidad Virtual: 20 de septiembre
Objetivos:
· Conocer el desarrollo emocional del niño y capacitarse de manera interdisciplinaria en el área de la Primera Infancia.
· Intervenir de manera preventiva en los vínculos tempranos y detectar precozmente alguna de las posibles patologías que pueden presentarse durante la primera infancia para realizar las acciones pertinentes.
· Proporcionar recursos útiles para el trabajo con el niño y sus familias, ayudando a establecer vínculos que promuevan un desarrollo integral.
Ejes temáticos:
· Concepción, embarazo y parto
· Puerperio
· Lactancia
· Fusión emocional y corporal
· Psiquismo infantil
· Vínculo temprano y apego
· El llanto
· El sueño infantil
· La alimentación
· Crianza: Los primeros años
· El juego
· Maternidad y paternidad en situaciones especiales
· Prevención
· Rol profesional
Informes e Inscripción:
Fundación Buenos Aires
Av. Federico Lacroze 2666 Dto. “A”, C.A.B.A.
4554-5407 / 5395
formacion@fundacionbsas.org.ar
http://primerainfanciaycrianza.blogspot.com y http://www.fundacionbsas.org.ar
Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza
Las fechas del comienzo de clases son:
- Modalidad Presencial Turno Tarde: 4 de agosto
- Modalidad Presencial Turno Noche: 2 de agosto
- Modalidad Virtual: 20 de septiembre
Más acerca del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza:
Objetivos:
• Conocer el desarrollo emocional del niño y capacitarse de manera interdisciplinaria en el área de la Primera Infancia.
• Intervenir de manera preventiva en los vínculos tempranos y detectar precozmente alguna de las posibles patologías que pueden presentarse durante la primera infancia para realizar las acciones pertinentes.
Proporcionar recursos útiles para el trabajo con el niño y sus familias, ayudando a establecer vínculos que promuevan un desarrollo integral.
Ejes temáticos:
Los principales ejes conceptuales incluidos son:
· Concepción, embarazo y parto
· Puerperio
· Lactancia
· Fusión emocional y corporal
· Psiquismo infantil
· Vínculo temprano y apego
· El llanto
· El sueño infantil
· La alimentación
· Crianza: Los primeros años
· El juego
· Maternidad y paternidad en situaciones especiales
· Prevención
· Rol profesional
Informes e Inscripción:
Fundación Buenos Aires
Av. Federico Lacroze 2666 Dto. “A”, C.A.B.A.
4554-5407 / 5395
formacion@fundacionbsas.org.ar
http://primerainfanciaycrianza.blogspot.com/ y http://www.fundacionbsas.org.ar/
Terapia del Lenguaje: Un modo diferente de abordar un niño con patología del lenguaje.
Flga. Marcela Cardozo - Docente del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza.
Ferdinand de Saussure nos dice que “el lenguaje es multiforme heteróclito a caballo de diferentes dominios, físicos, fisiológicos y psíquicos, como así también de carácter individual y social, por lo tanto no es un objeto sencillo de abordar, entonces, proponemos tener en cuenta dos ejes que se entrecruzan. Por un lado, el eje que nos aporta la lingüística y por el otro el de la estructura psíquica. Basándonos en esto, se nos presenta una paradoja desde la lingüística debemos considerar el lenguaje como código que compartimos todos y que necesariamente debemos dominar para comunicarnos de manera eficiente, sin embargo desde la estructura psíquica debemos tener en cuenta que el síntoma es especifico en cada sujeto y como tal el modo de trabajarlo será único en cada caso. Entonces podemos decir que no existe un modo de abordar al niño con patología del lenguaje.
¿Por qué digo esto?, porque cada niño viene con una historia diferente, ocupa un lugar diferente. Es por eso que a los terapeutas del lenguaje nos importa tanto las entrevistas con los papas de los futuros pacientes o pacientes, el saber y el conocimiento de estos niños lo traen ellos; nosotros aportamos el saber desde lo lingüístico y la estructura psíquica.
Caso: Unos papás consultan por un niño 7 años, a la primera entrevista viene solo el papá y a la entrevista de devolución, vienen los dos padres (a mi pedido). La mamá comienza a hacer preguntas un poco tímida, yo la sigo convocando y la escucho, y ella en un momento me dice que otra profesional que lo había visto a su hijo anteriormente, no le explicaba nada y que ella había estudiado unos años de psicopedagogía y algo entendía. Yo le dije que era muy importante lo que pensaba ella, que aparte de haber estudiado era la MAMA. Inmediatamente se le llenaron los ojos de lágrimas; y mi trabajo no es solo intervenir en el aspecto lingüístico, porque de hecho vinieron a la consulta con un diagnóstico de los que abundan ahora TGD, sino también desde la estructura psíquica tratando de comprender y buscar un modo adecuado de comunicación para este niño.
Más información en: “Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza” - Av. Federico Lacroze 2666 Dto. “A”, C.A.B.A. - 4554-5407 / 5395 - formacion@fundacionbsas.org.ar http://primerainfanciaycrianza.blogspot.com/ y http://www.fundacionbsas.org.ar/
Consejos para las vacaciones del bebé, por Laura Krochik
Lactancia y crianza, su importancia en los primeros años de vida
Es sabido por todos la importancia que tiene el amamantamiento en el crecimiento de los niños. La leche materna es la base de la alimentación del bebé, su protección contra todas las enfermedades y lo que asegura su normal desarrollo.Si bien en la actualidad se reconocen los beneficios de la lactancia materna, hay que tener en cuenta que no lo es todo. Más allá del amamantamiento, se encuentran las nuevas teorías que enfocan el tema partiendo de un concepto más completo y abarcativo, La crianza.
Los afectos, son parte fundamental del desarrollo de todo ser humano, La complejidad psicológica de cada uno debe tomarse en cuenta al momento de criar un hijo. Resulta necesario que además de reconocer la importancia de los aspectos fisiológicos, se tenga en cuenta las conductas destinadas a crear las condiciones básicas para la constitución de un psiquismo sano.
Cómo contribuir a un desarrollo psico-afectivo sano:
Responder a las necesidades básicas del niño.
Tener presente que los bebés entienden todo.
Fortalecer el vínculo entre el bebé y los padres.
Derribar el mito que si mimamos a nuestros bebés seremos dominados por ellos.
No temer perder autoridad por brindar mucho amor.
Tener la paciencia para acompañar a nuestros hijos en su camino de aprendizaje.
Tomarse el tiempo de compartir, hablar y comunicarse los hijos (aunque aún no hayan adquirido el lenguaje).
Intentar satisfacer las necesidades físicas y afectivas.
Sostener, mirar y atender a los hijos.
Durante los primeros tres años de vida el niño produce el mayor desarrollo físico y emocional de su vida, constituyendo la estructura que lo sostendrá en el futuro. Por lo que en esta etapa deben extremarse los cuidados a todos los niveles. Los padres deben saber que existen personas y herramientas que pueden ayudarles en esta tarea, la puericultora.
El rol de la puericultora, especialista en lactancia, ha evolucionado. Actualmente no sólo enseña la técnica de un amamantamiento saludable, sino que es la persona responsable de acompañar a los padres en todo el proceso de la crianza, otorgando un marco de contención.
Resulta necesario tomar conciencia de la importancia que tiene educar a la población en general, sobre los beneficios de una crianza saludable y fomentar la creación de espacios de lactancia en lugares públicos, con el objeto de que las madres puedan amamantar en un marco de intimidad, contando con la asistencia de puericultoras. Y esto sería sólo un comienzo para la tarea primordial que debemos encarar entre todos.
Laura Krochik
Coordinadora del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza
Miedos infantiles
Los miedos infantiles son las emociones que expresan los niños cuando sienten que enfrentan una situación peligrosa ya sea real o imaginaria. Dependiendo de la edad de los niños, pueden manifestar temor a aquello que les resulta desconocido o extraño, sin importar si conlleva o no un peligro real.Cada etapa de la vida puede verse invadida por algunos miedos, los más comunes que se presentan durante la infancia son: miedo a estar solos, temor a la oscuridad, miedo a las personas extrañas, a ruidos fuertes, a la muerte, a ciertos animales, a la lluvia y en la mayoría de los casos también a las tormentas, a fantasmas, monstruos, brujas, etc. Ya sean estímulos reales o imaginarios, los niños pueden ser afectados por estos sentimientos debido a que están cargados de cierta intensidad produciendo una sensación de temor.
La mayoría de los miedos van evolucionando de manera gradual durante el transcurso de la vida, lo cual es saludable para la vida de cada niño debido a que ofrecen la oportunidad de brindar las herramientas necesarias para enfrentar diferentes situaciones de la cotidianeidad.
Por otra parte, existen algunos miedos que pueden transformarse en patológicos y es lo se denomina “fobias”, cuando tienen una carga excesiva emocional e imposibilitar el normal desarrollo de la vida diaria del niño, ya que constituyen una fuente de sufrimiento constante. En estos casos, si estos miedos aumentan en intensidad y se prolongan en el tiempo, es necesario consultar con un especialista.
Algunos miedos típicos:
Miedo a la oscuridad. Es una emoción completamente normal cuando los niños son pequeños. Esto se debe a que tienen un mundo imaginario y fantaseado muy grande: temen que los monstruos, fantasmas, extraterrestres, brujas, duendes, o cualquier figura imaginaria que ellos crean puedan aparecerse cuando la luz se apaga. En algunos casos también un cambio intenso en sus vidas como una mudanza o la separación de sus padres, puede llevar a que aparezca este temor.
Es necesario que sepamos también que este miedo está relacionado con lo que implica el desapego de los padres a la hora de dormir, es un aprendizaje el poder dormir solos, entonces tenemos que acompañar y ayudar a nuestros hijos a que este temor ceda.
Lluvias y tormentas. Cuando son más pequeños los niños temen las lluvias o tormentas debido al ruido que hacen y al desconocimiento de por qué se producen. Es necesario que los padres estén cerca, los abracen, les hablen y expliquen que no hay por qué temer. Esto también suele suceder cuando suena un timbre.
Miedo a los perros. Alrededor de los 2-3 años suele aparecer este temor. Es muy positivo que el niño vea que los padres no le temen a los perros y que los acarician y hablan sin temor alguno.
Miedo a la soledad. Este temor aparece tempranamente y tiene que ver con el proceso que implica la separación física con los padres. Para que este temor evolucione de manera gradual es necesario que el niño tenga internalizada las figuras parentales que le otorgan seguridad y tranquilidad para consigo mismo y el entorno.
Miedo a caerse. Cuando son pequeños, y recién comienzan a aprender a caminar aparece en los niños este temor a caerse. Lo importante es que los padres le den la mano, estén cerca y los alienten a intentar caminar sin temor a la caída.
Sugerencias para los padres:
Comunicación. Esta es la herramienta principal para erradicar los miedos. Es necesario que los padres logren una buena comunicación al respecto y dejar que el niño exprese libremente sus temores o miedos.
Contención. Los padres deben ser los contenedores y sostenedores de los niños en estas situaciones de miedos. El sostén que les brinda seguridad y confianza en sí mismos para disminuir estos temores son los padres. Por ejemplo, si los niños tienen miedos de algunos animales, los padres pueden acompañarlos –de la mano, si fuera necesario- a ver esos animales y mostrarles que no hay motivo para temerles. La presencia de los padres otorga coraje al niño y seguridad en ese contexto temeroso.
Acompañamiento. Es muy beneficioso que los niños se sientan acompañados por sus padres cuando sienten miedos o temores, que sientan que no están solos y que pueden compartir sus sentimientos con los adultos responsables de ellos. Sería bueno poder compartir con los niños los temores que los adultos tenían durante su infancia y el modo en que lo fue superando, así el niño evitará la vergüenza y podrá saber que sus miedos se superan tal como les sucedió a sus padres.
Juego.
Otra herramienta muy eficaz es utilizar el juego para ir hablando acerca de sus temores, y representarlos a través de lo lúdico. Por ejemplo si un niño tiene temor a la oscuridad, se puede jugar durante el día a que es de noche y mostrarle al niño que nada malo sucede en la oscuridad.
Es importante recordar que la presencia de los padres es lo que a los niños les transmite confianza y seguridad en las distintas situaciones que viven. Las funciones paternales justamente deben desarrollarse en pos de otorgar al niño tranquilidad, confianza y seguridad tanto para sí mismo como para su entorno, utilizando algunas herramientas como la comunicación, la contención, el cariño y el juego. La paciencia de los padres es la mejor herramienta para utilizar en este período de miedos infantiles.
Lic. Rosina Duarte
Coordinadora del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza
La importancia del vínculo temprano y apego en la primera infancia
Teniendo en cuenta que la capacidad de formar y mantener relaciones que tienen los seres humanos es una de las herramientas más importantes para su vida, es que los padres deben acompañar y ser protagonistas en esta etapa vital de sus hijos para lograr un desarrollo psico-emocional sano en el niño. Cuando se habla de vínculo se refiere necesariamente al encuentro de dos personas como condición necesaria para vivir, y en esta etapa de la primera infancia, el bebé necesita de sus padres, de los otros responsables que vayan al encuentro con él para otorgarle un marco de contención y apego vital para el futuro.
Durante el desarrollo infantil, se denomina apego al vínculo específico y especial que se forma entre los padres y el niño, y que le otorga a éste la seguridad emocional necesaria para sus futuras relaciones y su personalidad. Algunas características del vínculo de apego son:
- Es una relación emocional perdurable con una persona específica
- Produce seguridad, tranquilidad, confianza y placer.
- Cuando existe la pérdida o la amenaza de una posible pérdida de la persona, aparece un alto monto de ansiedad.
El estado de seguridad, ansiedad o temor que tenga un niño está determinado por la accesibilidad y capacidad de respuesta de sus padres (o figuras de apego). Entonces cuando un niño tuvo una relación sólida y saludable con los padres durante la infancia, en el futuro presentará una alta probabilidad de vincularse a través de relaciones saludables con otros. Sin embargo, si un niño tuvo un apego pobre podría presentarse de adulto con problemas emocionales y vinculares. Resulta necesario indicar que el vínculo temprano se instala en los primeros años de vida, y continúa reflejándose en todos los vínculos a lo largo de la vida.
Sugerencias para afianzar el vínculo:
- Mirada. Mirar detenidamente al bebé, reconocerlo, buscar su mirada. A través de la mirada del otro y según cómo es esa mirada –cálida, constante- el bebé irá forjando parte de su personalidad, sintiéndose seguro y confiando en sí mismo.
- Sostén. Las caricias, abrazos, mimos hacen que el bebé se sienta sostenido y contenido, que es sumamente necesario para ordenar y estructurar el entorno del bebé pequeño. Necesita de un otro que lo sostenga para brindarle apoyo.
- Contacto. Besar, mecer, bañar, alimentar, son modos de trasmitir nuestro calor corporal. El contacto corporal le trasmite al niño tranquilidad y seguridad para manejarse con su entorno.
- Sonrisa y los movimientos rítmicos. Reír y sonreírle, cantarle, bailar. Los padres funcionan como espejos para los niños, entonces, lo que ellos le otorgan a través del cuerpo, el bebé puede aprenderlo y copiarlo e ir internalizando esas sensaciones que siente al momento de la interacción con sus padres.
- Comunicación. Hablar con el bebé, trasmitirle nuestro amor y afecto. Es muy importante decodificar las señales del bebé. Es otorgando sentido a esos “sonidos” que el bebé emite, que se ratifica y brinda un lugar especial al bebé, ya que es su modo de comunicar con los padres. Son los adultos quienes tienen que ejercer la función de decodificadora para con el recién nacido.
En los bebés lactantes:
- este vínculo ya comienza durante el embarazo, primero el vínculo con la madre en su vida intrauterina y también con el padre a través de las palabras y atenciones recibidas. Luego, continua con la madre mediante el acto de amamantar, en el encuentro entre el pecho materno y el bebé, se irá produciendo un vínculo que será la base de la estructuración psíquica del niño y de sus relaciones futuras. En el aprendizaje mutuo que implica amamantar, el bebé y la madre se vinculan, reconocen y encuentran.
- Las necesidades básicas de los recién nacidos que deben ser satisfechas de inmediato por los padres o adultos responsables están relacionadas con el sostén, cariño, mirada, atención y alimentación. Resulta fundamental que el adulto pueda acompañar y sostener a los bebés para permitirles un adecuado desarrollo psico-emocional.
Es muy importante destacar que en determinados casos, la observación de este vínculo temprano por parte de un profesional, permitirá la prevención, anticipación e intervención precoz ante la evidencia de un trastorno. Por ello, se destaca la importancia de este período de la vida que resulta tan sensible y fundamental para el desarrollo y la evolución del niño.
El Proceso de Criar
Desde el punto de vista neurobiológico, el bebe humano nace con millones de posibles conexiones neuronales. Gráficamente es como un barrio que viene equipado con las casas, los negocios, los edificios y las rutas que unen todos esos lugares. Esas calles conectan los diferentes destinos posibles. Habrá algunas rutas que serán más transitadas que otras (hablar, pensar, recordar, escribir, dibujar) y habrá otras tantas que estarán a la espera de ser recorridas. Pasados los primeros 5 o 6 años, algunas rutas que nunca fueron transitadas se obstruyen y otras desaparecen.
La primera infancia entonces, es el tiempo de brindar la mayor cantidad de caminos (estímulos) posibles para establecer conexiones que hagan más grande y florecido este barrio (que es el cerebro). No alcanza con una visita. Es en la repetición, en la práctica y el ejercicio donde se asienta la experiencia.
Los estímulos son mucho más que los juguetes o las actividades lúdico-intelectuales; cuando hablamos de estímulos hablamos de cuidado, de empatía, de hacer sentir bien al otro, de responder al llanto, de ser previsibles y poder anticipar, hablamos también de buena nutrición, de contacto físico, de respetar los sentimientos, de acompañar las diferentes etapas evolutivas y de dejarse sorprender. Jugar es tan necesario para nuestros hijos como dormir y comer.
En situaciones de extrema pobreza, de dolor por guerras y muerte....siempre hay un niño jugando. La infancia es tiempo de jugar, de explorar y experimentar. Como adultos observamos, acompañamos y estamos disponibles para nuestros niños en este proceso intenso que implica descubrir el mundo.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de disponibilidad? Cuidar a un bebe y cuidar al vínculo que establecemos con él, es respetarlo, es escucharlo, es responder a sus demandas que aunque la cultura las tilde de manipulación con connotación negativa. Las señales subjetivas que un bebé expresa son SIEMPRE a atender. Son subjetivas porque no hay dos niños que se calmen de la misma manera, que coman igual, que lloren igual.
Los bebes “mal-criados” no son aquellos bebés escuchados, sostenidos en brazos, mimados, calmados y básicamente, contentos. ¡Qué bueno que alguien se acostumbre a no dudar de que la/s personas que lo cuidan están disponibles para él cuando los necesita! Esta experiencia de seguridad es fundamental para el fortalecimiento yoico de un sujeto en constitución.
Cuando un bebé llora está comunicando una necesidad; jamás lo hace para molestarnos o fastidiarnos. ¿Hay recetas para el consuelo? No. Hay ensayo y error, pero lo que nunca debería fallar es la capacidad que tiene el adulto padre, madre, cuidador, de responder a ese sujeto que clama por algo. “Su majestad el bebé” tiene la palabra (aunque todavía no las sepa decir).
Madres y padres de niños pequeños llegan a las entrevistas muchas veces devastados y desorientados frente a lo que ellos autodenominan un “caos familiar”. Ocurre que muchas veces hay una gran falla en la información respecto a los bebés y a la primera infancia. Tanto el hecho de convertirse en padres como la crianza, implican un proceso. Es los sucesivos encuentros que las manos se convertirán en caricia y los ojos en miradas. Y aprender que nutrir es mucho más que alimentar y que para mirar no bastan los ojos es algo a aprender. Demanda tiempo y paciencia. La entrega es así: a puro cuerpo y sorpresa.
Creer que todo es igual para todos es tranquilizador pero también frustrante. Las comparaciones, los hijos de los otros, los padres de otros hijos.... Si bien muchas veces es muy bueno ver reflejadas problemáticas cotidianas entre pares, también se corre el riesgo de quedar atrapado en una fantasía de bienestar o displacer que muchas veces obstaculiza centrarse en lo propio. Si un bebé llora mucho, de nada sirve (ni a él ni a nosotros como padres) encantarnos con el reflejo deslumbrante de aquel otro que no llora y es tranquilísimo.
Encontrarse con los hijos que uno tiene es encontrarse con uno mismo -con lo mejor y lo peor-, con esto que ellos provocan en nosotros que es tan único, tan visceral, inexplicable y que tiene sus raíces genealógicas en aquellos que fuimos nosotros mismos alguna vez y en quienes desempeñaron la tarea de ser nuestros padres.
La crianza además tiene este doble atributo de lo compartido y lo íntimo; naturaleza y cultura se unen para dar origen a estos nichos de desarrollo que como bien definen Sara Harkness y Charles Super “es aquel que incluye el ambiente físico y social de la vida del niño, las costumbres culturales con las que es criado y la psicología de quien lo atiende, lo cual constituye, desde luego el embudo por el que todos los niños humanos dependientes reciben una pequeña visión del mundo”.
Esta lente me permite estudiar así la crianza y a sus actores; siempre en términos singulares pero moviéndose en un tramado cultural que los envuelve y refleja así un estilo.
La experiencia, sabia consejera, enseña que así como en las manifestaciones artísticas más elaboradas, los estilos de crianza también tienen un encuadre cultural que acompaña a los padres en cada ceremonia cotidiana.
El valor del juego en la Primera Infancia
El juego forma parte fundamental de este período y tiene una influencia directa en la constitución subjetiva del niño, por lo se debe tener muy en cuenta al momento de la crianza de nuestros hijos. Es necesario impulsar y propiciar el juego en los niños.
¿Por qué es tan importante para los niños jugar? ¿De qué se trata el juego?
Al juego podemos pensarlo como un espacio de transición que hace el papel de mediador entre la fantasía y la realidad. Así, a través del juego los niños representan sus inquietudes, ideas, sentimientos y deseos. Entonces, a través del juego el niño logra elaborar diferentes situaciones que ha vivido de manera pasiva -en la realidad-, y mediante el juego, logra vivirlas activamente.
Por ejemplo, si ha sufrido un reto por parte de un adulto, puede jugar que ahora es él quien reta a un muñeco, transformando así la pasividad en actividad. Así logra elaborar situaciones que vivió en la realidad y pudieron causarle enojo, tristeza, angustia.
Todo niño tiene necesidad de conocer el mundo en que vive, entonces mediante el juego logra utilizar sus sentidos para reconocer su mundo. Siente, mira, toca, huele, experimenta, fantasea, y crea. Los padres tendríamos que poder facilitarles las herramientas necesarias para lograr esta exploración y adaptación al entorno.
Es importante tener presente el valor del juego en lo que respecta a la estimulación de la imaginación y capacidad de aprendizaje del niño, ya que otorga un espacio para que cada uno pueda ser libre de expresar su creatividad y demostrar su curiosidad. Es un re-conocimiento de las cosas, que posibilita el buen crecimiento del mundo interno, intelectual y emocional del niño.
El juego en la primera infancia, y en los niños que aún no han adquirido el lenguaje es un espejo de su mundo interior, y permite:
-Divertirse.
-Conocerse a sí mismo.
-Conocer y explorar el mundo.
-Expresar sentimientos.
-Proyectar fantasías.
-Elaborar conflictos.
-Aprender a compartir.
-Socializar.
-Investigar.
En edades mayores, también hay juegos que estimulan la inteligencia, y promueven el aprendizaje en los niños, influyendo y ayudando a una adecuada socialización entre pares, mediante el cual se aprende a respetar a los otros y ser respetados, a escuchar, a aceptar y compartir con otros, es decir, a ser incluidos dentro del proceso de socialización.
Entonces a través del juego, se aprende:
-El valor de las reglas y normas.
-Relacionarse con los otros.
-Ejercer nuevos roles.
-Incentivar capacidades mentales.
Los adultos como figuras parentales responsables de la crianza de nuestros hijos, debemos comprender la importancia del juego en la constitución subjetiva de nuestros hijos, y buscar el modo de acompañarlos en este aprendizaje, tratando de hacernos el tiempo necesario para jugar, recordando que los estamos educamos mientras disfrutamos y los ayudamos a crecer.
Duelos en la infancia
Es de suma importancia hablar con los niños sobre la muerte, la “desaparición” de alguien querido no se asimila ni entiende fácilmente, por lo que hay que explicarles con información real lo que ha sucedido. Hay que tener en cuenta que existen muchas maneras de hablar sobre la muerte, dependiendo de los padres y de la edad de los niños.
Cómo tratar el tema:
Precisión. Hay que brindar a los chicos la información en la medida justa, tener una actitud de apertura y responder las preguntas que ellos hagan teniendo en cuenta la capacidad de comprensión.
Información. Siempre con la verdad, hay que informar a los chicos lo que ocurre, teniendo cauta de no agregar información no solicitada, no explayarse demasiado si los chicos no lo requieren, para evitar de este modo que se creen fantasías alrededor del tema.
Sentimientos. Resulta beneficioso transmitir el estado de tristeza, angustia o dolor ya sea psíquico o físico, que los padres puedan sentir debido a lo acontecido. No hay que tratar de ocultar los sentimientos penosos sino explicar.
Contención. Todo momento debe ser contenedor para los niños, hacerles saber que aunque ese ser querido se murió siempre habrá alguien que lo cuide y lo proteja. Esto es para evitar que los niños piensen que todos se van a morir del mismo modo y pronto, fantasía muy recurrente en edades tempranas.
Enfermedad. Si la muerte fue como consecuencia de una enfermedad, se tiene que informar a los niños que no todas las enfermedades producen la muerte. Se debe transmitirles seguridad, confianza, teniendo en cuenta que hay enfermedades comunes como la tos, fiebre, anginas, dolor de estómago, etc. que no llevan a la muerte.
Culpa. Mucho hay que hablar con los niños para que entiendan que ellos no tuvieron la culpa de lo sucedido, por más que hayan tenido algún pensamiento “malo” sobre la persona que falleció.
Encubrimientos. Evitar decir mentiras, o relacionar la muerte con viajes o el sueño, porque los niños pueden sentir que los abandonaron o esperar que regresen (si decimos que la persona se fue “de viaje”), o relacionar el dormir con la muerte, situación que se da mucho entre los niños de 2 ó 3 años, que confunden la muerte con el dormir.
Cada caso es particular y se deben pensar estrategias según las necesidades específicas de cada niño, teniendo en cuenta que no hay una respuesta ni verdad absoluta sobre el tema de la muerte. Al tener que atravesar una situación de duelo, lo mejor es tratar de vivirla de la manera más natural posible, pese a lo dolorosa que pueda ser, y brindar a los niños la mayor contención y seguridad posible.
Los padres deben saber que además, cuentan con la ayuda de profesionales para tratar el tema, si observan que los niños presentan actitudes o síntomas fuera de lo normal durante el período de duelo, la consulta con un profesional resulta beneficiosa para que el niño pueda evacuar sus dudas y fantasías sobre el tema que lo aqueja, encontrar un espacio facilitador y contenedor para superar esta situación.
Lic. Rosina Duarte
Coordinadora del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza